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La Coctelera

Diarios de Una Mente Dispersa

by eZequiel

9 Agosto 2006

Noches de Verano

Antes de ayer dormí dos horas. Así que el día de ayer lo recuerdo como un extraño y confuso sueño en el que alguien parecido a mi pululaba tontamente por la oficina, golpeándose contra paredes y mobiliario diverso.
La culpa de todo la tienen las vacaciones- no las mías claro- sino la del resto de mortales y, mas concretamente, las de mis colegas, que me raptaron a las cuatro de la tarde de la cálida seguridad de mi hogar y me devolvieron sano y salvo a las cuatro de la madrugada, a tres horas vista de mi ingreso en la oficina.
Todo empezó con una sana y relajante tarde de playa. Arena, sol, chicas semidesnudas… que mas se puede pedir. Pues toneladas de basura meciéndose placidamente al son de las olas, que es lo que nos encontramos al llegar a la playa y es lo que sueles encontrarte después de dos días de tormentas en las playas de Barcelona. Sin embargo no nos amilanamos y, después de sudar como cerdos jugando a palas decidimos reunir valor y adentrarnos en aquellas aguas tan poco atractivas.

-Yo creo que solo es en la orilla. ¡Mira, por el fondo esta limpia que te cagas!
-¡Venga va, dos huevos!

Tras decidir cual era el mejor ángulo de entrada y cual el flanco menos infesto unos optaron por la opción “me meto poco a poco con cara de asco y apartando las bolsas aleteando como una nenaza” y yo, demostrando lo aguerrido y audaz que puedo llegar a ser, opté por zambullirme cual grácil delfín y sortear la primera línea de basura buceando. Debí calcular mal el grosor de aquella primera línea de contención y descubrí mi error al emerger con una bolsa de plástico pegada en la cara. Tras chapotear varios minutos y descubrir que eso de que en el fondo estaba limpia era un efecto óptico- como lo del agua en el desierto- nos tropezamos con un condón usado y decidimos mandar a la mierda a la playa y a la madre que la parió.

La siguiente parada era obligada, terracita y al menos un par de cervezas para recuperar los líquidos y las sales minerales perdidas en el esfuerzo.
A partir de ahí todo viene en cadena y es una secuencia lógica de sucesos que no se puede frenar. Una cerveza lleva a otra… ya que estamos vamos a cenar algo… nos tomamos la penúltima en el bar de al lado…y acabas la noche en un chiringuito de la playa con una cerveza en la mano y filosofando sobre tías, sexo e Internet con el suave rumor del mar como fondo. Temas que trataremos con mayor profundidad en posteriores entregas y que suelen ser los principales temas de conversación de nuestras airadas discursiones.

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